Mi primera clase de yoga fue en el año 2000, con 18 años. Me llevó casi arrastras un compañero del grupo de baile, y la verdad... no tenía muy claro de qué iba todo aquello.
Como en esa época estudiaba por las tardes, aprovechaba las mañanas para ir a clase con una profesora veterana genial, Marisa Abanda. Me encontraba rodeada de jubiladas maravillosas (y un bombero).
Practicábamos pranayama muy personalizado (lo que más me costaba), asana, concentración/meditación (también me costaba) y relajación (algunas veces me quedaba dormida; otras, era incapaz de cerrar los ojos).
En paralelo, inicié un proceso de crecimiento personal. Estaba atravesando una crisis vital profunda, tras la pérdida de una persona muy cercana. Gracias al yoga y a la terapia, mi vida comenzó a transformarse. Poco a poco, mi foco de atención cambió de dirección: de fuera hacia adentro.
Desde entonces he practicado diferentes estilos de yoga aquí y en el extranjero: Hatha, Ashtanga, Vinyasa, Rocket, Restaurativo e Iyengar, principalmente. Todos me han acompañado en ese camino que no acaba nunca: el del autoconocimiento. Y cada día sigo prestando atención para reconocer, e intentar vivir desde, mi esencia.
Tras varios años de formación (un camino que tampoco acaba nunca) y de impartir muuuchas clases (la mejor formación que hay), en 2015 aposté por abrir Yoga Shala Donostia. Lo hice bastante a ciegas, porque vivir del yoga como autónoma no era habitual en aquel momento. De hecho, como anécdota, el ayuntamiento no sabía muy bien qué epígrafe asignarle a esta actividad.
Hoy no imparto clases, por diversas circunstancias, pero sigo presente en el día a día del centro. Me encargo de que todo esté armónicamente organizado para ofrecer las mejores herramientas y actividades con las que podamos recordar cómo acceder al estado de bienestar general y paz interior que deseamos.
Para ello, me he rodeado de personas excepcionales. El equipo principal lo formamos Ana, Maddi y yo, pero también contamos con la colaboración de otros profesionales que refuerzan el centro con su conocimiento, cariño y buen hacer.
Espero que encuentres en Yoga Shala Donostia lo que estás buscando. Si así lo deseas, esta es también tu casa. Nos vemos. Mila esker.
La palabra Yoga llegó a mí siendo muy joven y sin saber bien qué era, ya despertó mi interés por su vinculación con la búsqueda de bienestar y el autoconocimiento. Mi primera práctica fue en Francia en el año 2000. No entendí nada, pero la sensación que me dejó sembró algo que en algún momento daría su fruto. Años más tarde, comencé a practicarlo de forma constante, convirtiéndose en un pilar esencial en mi vida.
Comencé con un estilo suave, poco postural y muy meditativo que me llevó a explorar todo un mundo dentro de mí. Con el tiempo y debido a mi carácter inquieto, me aventuré a descubrir otros estilos y tras varias pruebas descubrí a Itziar, mi maestra y amiga, quien me mostró un yoga más dinámico, potente y físico, pero no por ello menos meditativo. Desde entonces, practico Hatha y Vinyasa Yoga, y otros estilos que me han ido enriqueciendo, como el Yoga Restaurativo o mi pasión: el Yoga Nidra.
Desde que descubrí el yoga, me he dado cuenta de que soy capaz de más de lo que creía, tanto a nivel mental, emocional como físico. Me ayuda a observar con mayor perspectiva, a poner mayor intención en mis objetivos, a ser más paciente y a ser mejor persona conmigo misma y con los demás. Es un instrumento valiosísimo que me ayuda en mi camino de búsqueda de claridad, comprensión, consciencia y equilibrio.
Motivada por todo esto, en 2016, decidí que además de practicarlo, quería también transmitirlo y compartirlo. Para ello, completé una formación inicial de 200 horas en Yoga Studio Pamplona y una avanzada de 400 horas en la AIPYS, además de especializarme e indagar en diferentes estilos y áreas como el Yoga Nidra, Inside Flow y Anatomía y Biomecánica Aplicada al Yoga.
En 2017, Itziar me dio la oportunidad de comenzar mi andadura como profesora en Yoga Shala Donostia, donde hoy día me siento como en casa. Además de seguir descubriendo y adaptando mi práctica personal, imparto clases de Hatha-Vinyasa Yoga, Yoga Restaurativo, Yoga Fuerza y Yoga Nidra. Además de acompañar a nuevos caminantes en la andadura de la instrucción de Yoga.
Para mí, es un regalo poder compartir lo que el Yoga me aporta día a día y acompañarte en el camino.
Mi camino hacia el yoga comenzó de una forma inesperada a través de la danza clásica. Desde los tres años el ballet ha formado parte de mi vida y, siendo adolescente, una gran profesora me recomendó practicar yoga para ayudarme a bailar con mayor relajación y consciencia corporal. Así, por el año 2017, descubrí el yoga y, lo que comenzó como una herramienta física para la danza, fue despertando en mí un interés cada vez mayor por otros aspectos de esta tradición.
En el año 2020, debido al cierre del centro en el que comencé mi práctica, llegué a Yoga Shala Donostia, espacio en el que conocí las clases de Ana e Itziar y en el que conecté profundamente desde el primer momento. Tanto el espacio físico como cada práctica me aportaban calma, energía y claridad, y esa experiencia despertó en mí el deseo de seguir profundizando en el yoga. Tras formarme como profesora de ballet y terminar mis estudios en Educación Infantil, decidí participar en la formación de profesor@s de Yoga Shala Donostia.
Durante ese proceso descubrí la profundidad de esta práctica y comencé un importante camino de autoconocimiento. Comprendí que el yoga es mucho más que una práctica física: es una herramienta que nos invita a escucharnos, observarnos y relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de una forma más consciente y amable.
Mi interés por la enseñanza infantil me llevó después a formarme en yoga para niñ@s y adolescentes, una experiencia que me permitió unir mis conocimientos de educación y yoga y ampliar mi mirada sobre las diferentes formas de acompañar y transmitir esta práctica. Gracias a ello, facilito también talleres de yoga en familia en Yoga Shala, momentos donde compartir movimiento, juego, conexión y disfrute.
A día de hoy, sigo recorriendo el camino del yoga con la misma curiosidad con la que empecé años atrás, y me siento profundamente agradecida de poder compartir esta práctica en Yoga Shala Donostia, lugar que ha sido tan importante en mi propio camino de aprendizaje y crecimiento
